DIAZ VELEZ Eustoquio


Nació en la ciudad de Buenos Aires el día 2 de noviembre de 1782, hijo de Francisco José Díaz Vélez -andaluz- y de María Petrona Aráoz -tucumana- ambos pertenecientes a sendas familias aristocráticas virreinales.
Deja su actividad mercantil para abrazar la carrera de las armas a partir de 1806 con motivo de las invasiones inglesas al Río de la Plata luchando bajo las órdenes de Santiago de Liniers y Cornelio Saavedra y destacándose por su valor.
A partir de esas jornadas sus ascensos militares son incesantes produciéndose, solamente en el año 1809, tres: ayudante del Cuerpo de Patricios, capitán y teniente coronel graduado.
En 1810 participa activamente en las gestas mayas que culminaron con la formación de la Primera Junta de Gobierno: asistió a la reunión de los mandos militares en la casa de Nicolás Rodríguez Peña, fue designado por Saavedra como jefe de seguridad de las calles que posibilitaron el acceso del pueblo al cabildo abierto del 22 de mayo, fue el oficial encargado de anunciar la destitución del virrey Cisneros siendo posteriormenete enviado a la Colonia del Sacramento donde venció a la guarnición realista que acosaba a la población que se había sumado al movimiento emancipador.
Intervino en la primera y segunda campañas al Alto Perú participando en diecisiete acciones a lo largo de ambas expediciones. El triunfo de las armas en Suipacha motivaron su ascenso al grado de coronel y supo de la derrota en Huaqui.
Reorganizado el Ejército del Norte bajo las órdenes del general Manuel Belgrano, tuvo a su cargo la retaguardia del "éxodo jujeño" y activa colaboración en la batalla de Las Piedras. El 24 de septiembre de 1812, ya con el grado de mayor general y como segundo jefe del Ejército, compartió la victoria de la batalla de Tucumán -en la que se destcó por su valor- siendo también el abanderado en el formal juramento a la bandera nacional y de obediencia a la Asamblea Soberana del Año XIII. Contribuye al triunfo en la batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813 y participa en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.
Vuelto a Buenos Aires, el 18 de marzo de 1814 contrae matrimonio con la dama Carmen Guerrero y Obarrio, de cuya unión nacen tres hijos: Carmen, Manuela y Eustoquio.
Nombrado Teniente Gobernador de Santa Fe por el Director Supremo Posadas, el 31 de marzo de 1814, debe renunciar un año después, actuando en favor de las autoridades nacionales en las luchas civiles de esa provincia hasta el año 1817.
El 13 de noviembre de 1818 asume el cargo de Gobernador Interino de Buenos Aires y de Intendente General de Policía, revistando asimismo en la plana del Estado Mayor creando un Registro de las Personas y el "boleto", actual cédula de identidad.
La disolución del gobierno nacional lo lleva a emigrar a Montevideo, regresando en 1821 y pasando a situación de retiro al acogerse a la ley de retiro sancionada durante el gobierno del general Martín Rodríguez.
A partir de 1822 se establece allende la frontera sur y al amparo de la enfiteusis rivadaviana forma estancias de vastísimas extensiones en las zonas del Chapaleufú y del Quequén, figurando entre los primeros pobladores y llegando a ser uno de los más grandes enfiteutas de la provincia de Buenos Aires.
En 1839, producida la revolución de los "Libres del Sur" contra Rosas, toma el fuerte Independencia, que se rinde sin luchar, pero debido al fracaso revolucionrio de Chascomús, Tandil cae nuevamente en poder de los rosistas, sufriendo la cárcel pública. Puesto en libertad gracias a los oficios del cónsul estadounidense, emigra a Montevideo pudiendo retornar nuevamente al país luego de Caseros abocádose a reconstrur sus bienes urbanos y rurales que habián sido saqueados por la mazorca.
Falleció en Buenos Aires, el 1 de abril de 1856. Sus restos descansan en la bóveda familiar del Cementerio de la Recoleta declarada Monumento Histórico Nacional por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 3.039 del año 1946. Fuente: Comisión Permanente de Homenaje al General Eustoquio Díaz Velez, integrada por: Inés Álvarez de Toledo (Vicepresidenta) y Dr. Marcelo Gustavo Carattini (Presidente).

DE MAYO Avenida

La Avenida de Mayo, situada en el barrio porteño de Monserrat, fue el primer bulevar que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, Argentina y la columna vertebral del centro histórico y cívico de dicha urbe.
Nació opulenta y majestuosa y se transformó con el tiempo en símbolo de las relaciones argentino–españolas, y en escenario de todas las manifestaciones sociales porteñas.
Fue la primera avenida de la República y de toda Sudamérica. Comienza en la calle Bolívar y su trazo de este a oeste corre entre las laterales Hipólito Yrigoyen y Avenida Rivadavia.
De esta manera conecta la histórica Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso en una extensión de unas diez cuadras. Se inauguró en 1894 con el pretexto de que sirviese de pulmón de la población que se concentraba dentro del sector central de la urbe y fuera además la vidriera de presentación de la ciudad al mundo.
Su planeamiento fue muy debatido y resistido pues requirió la expropiación y demolición de construcciones pertenecientes a la alta sociedad, además de considerarse sumamente costoso. Su realización se inspiró en los bulevares de París, pero la caudalosa vertiente inmigratoria española tipificó su carácter hispánico al poblarse de teatros de zarzuelas, cafés de tono madrileño, ateneos, asociaciones literarias y peñas formadas por ellos, influyendo en su arquitectura, razón por la cual se la suele comparar con la Gran Vía madrileña.
Se convirtió en el grandioso escenario de la vida pública de principios del siglo XX y los frentes de sus sofisticados edificios de estilo art nouveau, neoclásico y ecléctico constituyeron el magnífico marco de recepción de los ilustres visitantes extranjeros.
Es tal vez el mejor ejemplo urbano de la prosperidad de la Argentina de principios del siglo XX: debajo de ella circula el primer subterráneo (metro) que hubo en el Hemisferio Sur.

Por tratarse de la vía que une al Congreso de la Nación Argentina con la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo, es la ruta obligada de los electos presidentes de la Nación los días de las asunciones, y el lugar predilecto para los desfiles de protesta o para la realización de las celebraciones durante las fechas patrias.
En ella se recibieron como héroes a los tripulantes del legendario Vuelo del Plus Ultra, o al popular Jorge Newbery y fue el lugar donde el pueblo presenció con tristeza el desfile lento de los cortejos fúnebres de muertos ilustres.
Aunque con el transcurso del tiempo perdió jerarquía debido a modificaciones de toda clase que no respetaron la estética edilicia, en los últimos años un programa de revitalización encarado entre los gobiernos de España y Argentina ha revertido en gran parte esto.
El decreto del Poder Ejecutivo Nacional nº 437 del año 1997 declaró la Avenida de Mayo como Lugar Histórico Nacional, lo cual implica que no se pueden alterar las fachadas de los edificios ni poner determinadas publicidades y marquesinas. Todo aquello que modifique las estructuras debe ser previamente aprobado por la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos.

La ciudad de Buenos Aires inició un importante desarrollo a partir de 1880, año en que fue designada capital de la Nación Argentina y el presidente Julio Argentino Roca nombró intendente de la misma a Torcuato de Alvear.
El impulso generado por las obras portuarias y los ferrocarriles incrementaron el comercio, la inversión y la inmigración que se centró en la urbe.
Los políticos y literatos conocidos como la Generación del 80 rindieron culto al progreso y trabajaron estrechamente con inversiones extranjeras, buscando transformar la gran aldea en una ciudad moderna y avanzada.
Imitando las ideas europeas imperantes del momento, consideraron que amplios bulevares contribuirían a lograrlo.

Alvear buscaba hacer más atractivas las calles del centro de la ciudad y con este objetivo en febrero de 1882 se dirigió al Ministro del Interior de la Nación, Bernardo de Irigoyen, para pedirle que se declarara de utilidad pública y se permitiese la expropiación de las manzanas comprendidas entre las plazas de la Victoria (actual Plaza de Mayo) y Plaza Lorea, y entre las calles Rivadavia y Victoria (actual Hipólito Yrigoyen), en los sectores que fueran necesarios para la apertura de una avenida.

Realizadas las gestiones necesarias se dictó el 31 de octubre de 188425 de Mayo pero finalmente se llamó Avenida de Mayo, en homenaje a mayo de 1810, mes en que se instaló el primer gobierno patrio argentino. la Ley nº 1.583 que autorizaba la apertura de una avenida de 30 metros de ancho entre las mencionadas plazas. En principio iba a llamarse

El proyecto contaba con varios antecedentes: ya en 1846 Domingo Faustino Sarmiento, futuro presidente argentino, había mostrado su admiración por los bulevares construidos por el Prefecto de París, el Barón Haussmann. Basados en el nuevo modelo parisino y con desdén por la arquitectura colonial surgieron diversos proyectos para la ciudad de Buenos Aires, consistentes en abrir avenidas y diagonales bordeadas por plazas.

Uno de ellos fue presentado en 1872 por los ingenieros Carlos Carranza y Daniel Soler, y consistía en una avenida de 50 m de ancho que uniera la actual Plaza de Mayo con la de Once de Septiembre.



Tramo final de la Avenida de Mayo A partir de la reglamentación, el 21 de septiembre de 1885, de la mencionada ley de apertura, se generaron debates en la opinión pública y medios periodísticos que en general no fueron favorables a la medida.
Muchos consideraban que eran prioritarios: completar las redes de agua corriente y desagües, arreglar las calles, y terminar con los pantanos y focos de fiebre de las afueras de la ciudad, antes que preocuparse por el ornato de la misma.
La Municipalidad en cambio consideraba que la avenida o bulevar (durante años se discutió cual término era el correcto) era indispensable para facilitar el tráfico comercial entre el Puerto de Buenos Aires y la estación ferroviaria de la plaza Once de Septiembre, mejorar las condiciones higiénicas, al servir de pulmón a la población concentrada en la zona céntrica, y embellecer a la ciudad siguiendo los modelos de París y Londres.
Con respecto a este último punto es de destacar que en 1884, Alvear fue suspendido temporalmente en sus funciones pues la oposición lo acusó de malgastar el erario municipal dejando de lado "lo necesario por lo superfluo".
Sin embargo, los partidarios de la apertura insistían en que ésta se tornaba indispensable para incrementar las zonas de aire y luz mejorando así el estado sanitario de una ciudad acosada por las epidemias, que se hacían fuertes precisamente en las calles estrechas y oscuras.
Miguel Cané, quien sería intendente mientras se la construía, consideraba que la capital debía imitar los modelos de las ciudades europeas y terminar con aquellas fachadas de edificios que él consideraba ridículas y caprichosas. Para esto era necesario establecer reglas de buen gusto en los frentes de los edificios, y construirlos de manera que fueran aireados, cómodos y bien iluminados interiormente.
La avenida debía entonces cumplir con preceptos reguladores que aseguraran además la homogeneidad arquitectónica tal como sucedía en los bulevares parisinos. Era indispensable que los edificios alcanzaran alturas uniformes, no sólo por una cuestión de estética sino también para evitar perjuicios a los propietarios que no tuvieran frente a la avenida. Se fijaría entonces una altura máxima en la avenida de 24 m y una mínima de 20 m.

El proyecto se fue postergando durante años, primeramente por la demora de la ley de apertura de calles y avenidas por el Congreso de la Nación: el Senado tardó en decidir la aprobación del empréstito propuesto por el Intendente.
La Cámara de Diputados discutió el término de utilidad pública que se le quería dar al proyecto, ya que el Congreso Nacional solo podía girar fondos a la Municipalidad si la obra demostraba ser efectivamente necesaria para el bien de la población. La tardanza vino luego por el problema de las expropiaciones. El costo de realización era alto, ya que por tratarse de cuadras muy pobladas iba a ser necesario pagar elevadas sumas en indemnizaciones.
Existía el temor de que la Municipalidad no pudiese afrontar el pago de las mismas. Según la ley municipal la expropiación comprendería, además de la parte del terreno necesario para la construcción de la obra, el resto de la propiedad, vendiéndose en remate este excedente.
Alvear argumentaba que lo perdido en las expropiaciones se recuperaría con creces dado que dichos excedentes aumentarían fuertemente de valor una vez hecha la arteria, pues las nuevas construcciones con frente a la misma atraerían el comercio de lujo.
Los demandados argüían la inconstitucionalidad de la ley, pues se expropiarían terrenos de mayor tamaño que los necesarios. Esto originó un nuevo debate referido a si era correcta la venta por la fuerza, sobre todo de aquella parte de los terrenos que no iban a ser utilizados.
El intendente argüía que las expropiaciones se harían por un precio mayor que el valor de venta de la propiedad, lo que beneficiaría a los propietarios. Un caso resonante fue el de Isabel Armstrong de Elortondo, cuya propiedad en la calle Perú quedaría dividida en dos. En 1888 la Corte Suprema de Justicia falló en este caso, que no era procedente expropiar la totalidad de la finca, sino sólo lo que fuera necesario para que la avenida se construyera.
Esto obligó a la Municipalidad a conciliar intereses con los propietarios, quienes según el diario La Nación pretendieron cobrar ingentes sumas por las fracciones expropiadas y aprovechar la centuplicación del valor del resto..

En ese año el médico higienista Antonio Crespo sucedió a Alvear en la intendencia y propuso derogar la ley de apertura de la arteria. Consideraba que el abrir una sola avenida solo servía de ornato y propuso un nuevo plan de apertura de avenidas diagonales para mejorar la aireación e higiene urbana. Sin embargo, a esta altura, la opinión pública prefirió la prosecución del proyecto original.

Las demoliciones y la inauguración


El Cabildo perdió sus tres arcos del norte para que la avenida pudiese llegar hasta la Plaza de Mayo


El Cabildo y la Casa de la Policía, antes de la demolición.

El 25 de mayo de 1888 se inició la destrucción de los edificios públicos más antiguos, todos situados sobre la Plaza de Mayo: la Casa de la Policía, los tres arcos del lado norte del Cabildo y el Cuartel de Bomberos.
Debido a que Crespo dejó la intendencia por enfermedad, era intendente interino Guillermo Cranwell, hasta que Francisco Seeber, el intendente designado por el presidente Juárez Celman, volviera de Europa.
Seeber, que había quedado impresionado por las ideas arquitectónicas del barón de Haussman en París, deseaba ejecutar en Buenos Aires obras similares a la de la avenida de Mayo para una mayor higiene y viabilidad.
Mientras tanto, comenzaban ya a construirse los primeros grandes edificios de comercio. Seeber retornaría a Europa sin llevar a cabo sus ideas y le sucedería interinamente Francisco Bollini mientras se aguardaba que Torcuato de Alvear, nuevamente nombrado para el cargo, volviera de un viaje por Europa en el que buscaba recuperarse de una enfermedad. Pero el mentor de la gran avenida fallecería en el regreso el 8 de diciembre de 1890, y por lo tanto ni siquiera presenció la construcción de la misma.
A Bollini le tocó enfrentar la crisis económica de 1890 y se limitó a actuar como administrador.
Durante su intendencia se decidió emplazar el Palacio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la esquina norte de Bolívar y la avenida de Mayo, cuya ejecución continuaba siendo difícil y costosa por los pocos recursos y los arreglos con los expropiados que exigían fuertes recompensas. Desde el empréstito acordado en 4 millones de pesos se había llegado a invertir 10 y medio, y en 1892 se solicitaron dos más.


Farol característico.

Bollini fue sucedido durante ocho meses por Miguel Cané, quien a pesar de haber sido uno de los propulsores de la obra debió moderarse fuertemente en gastos debido a la delicada situación económica del país.
Fue recién durante la intendencia de su sucesor, Federico Pinedo, que la avenida fue inaugurada el 9 de julio de 1894, en una ceremonia llena de pomposidad oficial y alegría popular.
El día anterior hubo una procesión de antorchas y el día inaugural se prendieron fuegos artificiales en la plaza Lorea. Luces de bengala sujetas a las columnas de luz a gas iluminaron su trayectoria durante 20 minutos.
En la cabecera oeste se colocó un gran arco con la inscripción: 9 de julio de 1816 – 9 de julio de 1894.
El foco del acorazado Almirante Brown presidió el festejo en la Plaza de Mayo, cuyas fuentes se transformaron en pagodas chinescas. Sin embargo la totalidad de su trayecto se completaría en septiembre.
El costo resultó ser finalmente de 14 millones, a pesar de que de los 115 inmuebles afectados, 85 fueron cedidos por sus propietarios a cambio de la exoneración de impuestos.

Características iniciales


Art noveau: antiguo Hotel París, en la esquina con Salta

La avenida tuvo desde su inauguración 30 metros de ancho, compuesto por veredas de 6,5 metros y calzada de 17 metros.
La altura de los edificios se fijó entre 20 y 24 metros, sin contar los techos de mansarda. Hoy día puede verse fácilmente que esta disposición ya no se cumple.
Copiando las ideas de París, tenía en algunas esquinas sótanos en donde se guardaban los instrumentos de limpieza; y a ambos lados sendos túneles que aún existen —pero arruinados y sin uso— a un metro y medio por debajo de la línea de edificación, que transportaban las cañerías de agua corriente, gas y cables.
Corrían en forma paralela a las fachadas, midiendo 2,30 por 1,23 metros en el interior abovedado, pasando por debajo de ellos la cañería de desagüe pluvial: todo esto dejaba un área libre entre la estructura y los cimientos de los edificios, que quedó para el propietario y que aún hoy muchos la siguen utilizando.
Los túneles, que podrían utilizarse para lo que fueron pensados (un sistema que haría menos caro el costo de los arreglos en algún servicio), han sido sin embargo sistemáticamente destruidos.
Desde 1893 hasta 1923 funcionaron, imitando a Londres, mingitorios debajo de la avenida, en las esquinas y al centro de la calzada.


Entre San José y Luis Sáenz Peña presenta un declive que quiebra la perspectiva.

A pesar de que ya se sabía que los árboles plátanos (Platanus × acerifolia) provocaban serias alergias en las personas, estos fueron plantados en todo su recorrido, y aún son la especie predominante. Seeber consideró que eran los más adecuados y llamaba preocupación vulgar al problema de salud mencionado.
Para la iluminación se utilizaron lámparas a gas sobre columnas de bronce que se completaban con alumbrado eléctrico instalado en cada cuadra sobre tres refugios ovalados colocados sobre el centro de la calzada.
Sin embargo, los refugios duraron muy poco, pues fueron un estorbo para los coches, con lo cual las columnas de luz eléctrica fueron trasladadas al borde de la acera.



En el primer tramo la diversidad de estilos no quiebra la armonía estética

Existía un problema de importancia estética: la calle San José, que atraviesa la avenida cerca de su tramo final, había sido el antiguo cauce del pequeño arroyo llamado Zanjón de Granados.
En consecuencia la avenida presenta hasta el día de hoy un pronunciado declive allí impidiendo visualizar su imponente perspectiva en su totalidad.
En 1894 se pretendió elevarla en 1,8 m en esa zona, pero la idea se desechó por muy onerosa.
La construcción de los primeros edificios de corte academicista fueron un testimonio elocuente de la influencia de la arquitectura francesa y hermosearon y modernizaron el entorno de la avenida. Gracias a las nuevas técnicas que utilizaban el hormigón armado y las vigas de hierro las construcciones eran más altas y macizas; y cambiaron de modo decisivo la apariencia del antiguo centro de la ciudad.
En París la estricta regularidad de sus calles siguiendo el estilo hausmaniano, con construcciones estándar y simétricas, terminó aburriendo a sus ciudadanos y pasó rápidamente de moda obligando en 1882 a modificar las normas de edificación.
Pero en la Avenida de Mayo varios de aquellos preceptos se perdieron en parte por influencia de la propiedad en manos de particulares y de los arquitectos que proyectaron obras con reglas más flexibles, lo que convirtió a la arteria en un mosaico de estilos, pero manteniendo algunos lineamientos, como por ejemplo la continuidad de los balcones, lo que permitió una expresión menos rigurosa.



Hotel Chile, Representante del art nouveau en la arteria



Palacio Barolo, en la Avenida de Mayo

Aunque se dispusieron normas para uniformar las características de los edificios, la fragmentación de los terrenos ayudó a la aparición de casos singulares. Un ejemplo de cómo la diversidad de las construcciones no impidió una realización coherente del conjunto puede aún hoy observarse en la acera norte del primer tramo de la avenida: allí se levantan el Palacio de Gobierno, construido entre 1891 y 1902 en base a un proyecto del arquitecto Buschiazzo, de impronta itálica y mansarda afrancesada, el suntuoso edificio que ocupaba el diario, La Prensa de estilo neobarroco realizado por Charles Garnier, hoy Casa de la Cultura, y lo que fue la sucursal de la Tienda Gath y Chaves, cuya cúpula remite al academicismo, pero el resto de su fachada fue tendiendo a una oposición al mismo, con mucho uso del vidrio y ornamentos aplicados, en gran parte ya desaparecidos. A esta ecléctica producción se le añadiría entre fines del siglo XIX y principios del XX la vertiente art nouveau, que sin embargo no destruyó la armonía del conjunto. Así, las figuras oníricas, las sirenas, los ángeles, las flores, los firuletes de hierro y de mampostería; se esparcieron por los balcones, las fachadas, los portones, los techos de pizarra y las cúpulas suntuosas, como en París o como en Barcelona y Madrid; mezclados con elementos de los estilos Luis XIII y Luis XV y ornamentación de carácter italiano incluidas por algunos arquitectos. El nuevo estilo, con el cual las elites porteñas buscaban parecerse a París, proliferó en edificios como el centro comercial A La Ciudad de Londres, la Asociación Patriótica Española, la Sociedad Fotográfica, el Teatro de Mayo, el Hotel Frascati, el Gran Hotel España —creado en 1897—, The Windsor, el Imperial, el Metropole —del arquitecto Augusto Plou, inaugurado en 1899—, la talabartería Mataldi, el café Tortoni, la confitería Gaulois, el Hotel Chile etc. Muchos de ellos concebidos por uno de los sacerdotes del art nouveau en la ciudad, el arquitecto Alejandro Christophersen. El proyecto de la arteria contemplaba que esta cortara la Plaza Lorea, pero los vecinos a la misma se opusieron, pues deseaban que se conservara un depósito de agua que abastecía a la ciudad y alrededor del cual paraban las carretas, además de existir un bebedero donde se vendía agua. En 1893 Pidieron que se construyera un "rond-point", en cuyo centro se mantuviera el jardín que rodeaba el tanque de agua. Esta solicitud fue respetada hasta 1910 en que el depósito dejó de tener utilidad para la ciudad y se lo eliminó.


Tanque de agua en plaza Lorea

En 1909 el Congreso de la Nación se trasladó a la imponente estructura que se levanta sobre la magnífica Plaza del Congreso, hacia el extremo oeste de la avenida, lo que sirvió para equilibrar artísticamente a la Plaza de Mayo, lugar frente al cual el Congreso tuvo su sede.


Medios de transporte
Por pedido de los propietarios de los inmuebles la avenida jamás fue recorrida por tranvías, pero por debajo de ella circularían como hasta hoy tanto un subte como un tren. En efecto, en la primera década del siglo XX el tráfico vial en Buenos Aires aumentó en forma significativa y era necesaria la creación de nuevas formas de transporte masivo. El Congreso Nacional, en 1909, entregó la concesión al Ferrocarril del Oeste (FCO) para construir un subterráneo de carga de doble vía que uniera la vía principal del Ferrocarril del Oeste (actualmente Ferrocarril Domingo F. Sarmiento) en las cercanías de la calle Sadi Carnot (actualmente Mario Bravo) con el puerto. Pero el 28 de diciembre de ese mismo año la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires entregó una concesión a la Compañía de Tranvías Anglo Argentina (CTAA), que explotaba el 80% del sistema de tranvías, para construir un subterráneo de pasajeros. El proyecto incluía en su trazado el tramo Plaza de Mayo-Plaza Miserere, por debajo de la Avenida de Mayo, que había sido concedido al ferrocarril. Tras un litigio, se acordó que el Ferrocarril del Oeste construyera la línea para cargas pero de una sola vía y a una profundidad que permitiera el paso de la línea de pasajeros que construiría CTAA en un plano superior. De esta forma el 15 de septiembre de 1911 comenzó la construcción de la línea de subte Anglo Argentina, llamada Línea A a partir de 1939. El tramo Plaza de Mayo–Plaza Miserere fue inaugurado el 1 de diciembre de 1913. De manera que tanto el tren, que hoy es de pasajeros, como el subte, circulan por debajo de la avenida, si bien el primero no es visible ni puede accederse desde ella.





Esquina de la Hispanidad: Café Iberia (ex reducto de republicanos), en la esquina de enfrente (derecha de la imagen) estaba el Español, donde se reunían los franquistas

En la esquina de enfrente de La Toja, se encontraba, al 1208, el Español, que por el contrario fue el más importante reducto de falangistas. Enfrentamientos entre ambos bandos, con heridos, y sillas arrojadas desde un café al otro eran comunes. Se cuenta que una noche llegó la noticia al Español de que el general Emilio Mola había muerto y un parroquiano en vez de lamentarse empezó a festejarlo, lo que provocó una pelea grave con heridos e intervención policial. En cuanto al café Iberia, uno de sus propietarios, Daniel Calzado, tenía también una cervecería llamada Berna al 1400 de la avenida, famosa por su emparedado Berna (de lomito con anchoas). Cabe aclarar que hubo muy pocas cervecerías sobre la avenida.

Sucesos y acontecimientos


La avenida de noche, adornada para los festejos

A pesar de que la ancha vía fue pensada para albergar a los aristócratas locales y huéspedes extranjeros, al poco tiempo las transformaciones sociales llevaron a que la clase alta se desplazara a barrios más norteños.
Gracias a su perspectiva, ancha y recta, uniendo la Casa del Gobierno Nacional con la del Congreso legislativo, se fue convirtiendo en un punto de reunión de la ciudad y la muchedumbre dominó la escena.
Comenzó a poblarse de aquellos que trabajaban en sus establecimientos, de los que vivían en sus hoteles y departamentos, de los paseantes y de los que se reunían en sus cafés.
Con el tiempo se fue convirtiendo en el escenario principal de las manifestaciones políticas y laborales; y de los instantes de júbilo patriótico o tristezas.
Fue ideal para las marchas militares de los días patrios, los desfiles y los coloridos corsos de carnaval. Estos últimos antes se realizaban en calles angostas, pero la avenida presentaba la ventaja de dar cabida a varias filas para los coches y de veredas anchas para ver pasar a los protagonistas.
A partir de 1898 se autorizaron los festejos en el horario de las 18 a 24 horas. Había desfile de disfraces, caretas, murgas y comparsas, estas dos últimas impulsadas en sus inicios por la colectividad española y por los negros candomberos.


Durante las fiestas mayas se realizaban las celebraciones de la Revolución de Mayo y familias enteras se reunían a observarlas desde los balcones embanderados. Para las fiestas del centenario, el 25 de mayo de 1910, los comerciantes compitieron entre ellos para lograr la vidriera más vistosa.
La Infanta Isabel de Borbón, embajadora de España, recibió tributo con una velada en el Teatro Avenida.
Un gran desfile militar, donde participaron diversos regimientos de los países limítrofes, recorrió la arteria.
El intendente de la ciudad, Arturo Gramajo, organizó un gran carroussel histórico que desfilaría por la avenida.
Este número fue muy criticado por el periodismo de aquel entonces. El diario La Prensa, lo calificó de híbrido de propaganda comercial y manifestación patriótica pues junto con las carrozas que exhibían alegorías, trofeos y objetos históricos se incluyeron otras ofrecidas en homenaje por numerosas firmas comerciales que ostentaban sus razones sociales respectivas en grandes letras.
Fue también el lugar donde se recibió en 1926, entre aclamaciones de la muchedumbre de argentinos y españoles que gritaban y vitoreaban a España, a los tripulantes del hidroavión español Plus Ultra, entre ellos su comandante Ramón Franco, que batió el récord mundial de distancia con escalas, volando desde España hasta Argentina.
También se recibió numerosas veces como héroe al popular Jorge Newbery, el aviador, deportista, ingeniero y hombre de ciencia argentino que fue uno de los primeros aviadores de habla hispana y que tantos récords batiera en globo, avión o deportes que practicaba.
Por otra parte es la vía elegida por los mandatarios presidenciales en el día que asumen para recorrer el trayecto que une el Congreso Nacional, donde se leen los discursos, y la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo, y saludar al pueblo reunido a lo largo de ella.

Por ella desfilaron también procesiones tristes y dolorosas como la de los cortejos fúnebres de los presidentes muertos durante el ejercicio de su mandato, como el caso de Juan Domingo Perón en 1974, o el de personajes ilustres y amados, como Eva Duarte de Perón en 1952.

Diversos acontecimientos cruentos también se desarrollaron en ella. El primero en el que hubo muertos se produjo el 1º de mayo de 1909 cuando la policía al mando del coronel Ramón Falcón reprimió con dureza a un grupo de anarquistas que se había concentrado en la Plaza Lorea, al oeste de la avenida, llegando a matar a ocho obreros e hiriendo a cuarenta.
Dicha plaza se convertiría desde entonces en un lugar clásico de las concentraciones anarquistas. Por otra parte, en su intersección con la avenida 9 de Julio, sería epicentro de manifestaciones de protesta masiva, como la que se gestó el 30 de marzo de 1982, organizada por la CGT-Brasil y que congregó a miles de personas para exigir democracia a la dictadura militar de aquel entonces, terminando luego de una severa reprimenda policial.
También ha sido siempre el lugar clásico de las manifestaciones de derechos humanos.

Fue además escenario principal del conflicto social ocurrido el 19 y 20 de diciembre de 2001 conocido con el nombre de Cacerolazo. Durante el día 20 la represión policial provocó cinco muertes en la ciudad, dos de ellas en la avenida, la de Gustavo Benedetto en el suroeste de la intersección con la calle Chacabuco, y la de Gastón Riva, en la esquina noreste con la calle Tacuarí. En ambos lugares existen sendas placas improvisadas con cemento y mosaicos realizadas por familiares de la víctima, con el nombre de ésta y la cita:
Asesinado por la represión policial en la rebelión popular 20/12/01

La decadencia
El enorme optimismo en el progreso del país que existía en las primeras décadas del siglo XX se vio minado por las crisis económicas y políticas que se sucedieron a partir de 1930.
Por otra parte la introducción del racionalismo en la arquitectura de Buenos Aires, carente de toda ornamentación, dejó fuera de moda a la gracia del art nouveau que dominaba la avenida. Los edificios que la engalanaban fueron dejándose de utilizar para la función por la que habían sido construidos.
Así los fastuosos hoteles privados pensados para los adinerados extranjeros europeos cambiaron su clientela a la de los argentinos venidos del interior del país.
Varios cafés cerraron y las sedes de los periódicos fueron demolidas, abandonadas o en el mejor de los casos utilizadas para otra tarea. Después de los cincuenta las plantas bajas de los edificios fueron desvirtuadas o destruidas al ser destinadas a comercios.
Las finas ornamentaciones se fueron perdiendo, ocultando o reemplazando por materiales modernos más funcionales pero menos vistosos.

El trazado de la Avenida 9 de Julio aniquiló las cuadras entre las calles Lima y Bernardo de Irigoyen, llevándose entre otras construcciones al Teatro Mayo y provocando una ruptura de la continuidad de la avenida.


Actual tramo final de la avenida

A partir de los años sesenta la moderna pero insulsa arquitectura le hizo perder aún más su carácter a la noble vía.
Cuando en 1968 se estableció la circulación de mano única para la Avenida de Mayo, se le construyó una curva en su tramo final, desde Sáenz Peña hacia el norte, para unirla desde entonces con la avenida Rivadavia, separando dicha curva el sector noreste de la Plaza Lorea con el sudoeste, al cual se lo llamó Plaza Mariano Moreno, en honor al patriota argentino que era honrado en dicho sitio y desde el año del centenario de la Revolución de Mayo con una escultura del español Miguel Blay que aún se mantiene.


La torre de oficinas rompe la estética visual del conjunto de las fachadas.

Tal vez el pico máximo de la degradación estética fue el que le provocó la construcción finalizada en 1985 del edificio de oficinas en torre La Buenos Aires, conocido también como HSBC —por haber sido ocupado por el banco de ese nombre—, en la esquina noroeste con la calle Chacabuco.

Su altura es mucho mayor a la del resto de los edificios que lo rodean y sus 29 pisos lo constituyen en el más alto de la avenida. Para peor se encuentra aislado de sus vecinos, es decir, carece de medianeras, agrediendo todavía más a la continuidad edilicia.

Resurgimiento
Con el tiempo muchos edificios fueron construidos sin ninguna relación ni respeto por el patrimonio arquitectónico.
En los últimos años el P.R.A.M. (Programa de Revitalización de la Avenida de Mayo), producto del Tratado General de Cooperación y Amistad entre los gobiernos de España y Argentina ha corregido significativamente esto buscando recuperar la memoria histórica de la ciudad y su patrimonio.
En este proyecto participaron el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y la Comisión Nacional del Quinto Centenario de España.
También se le fueron colocados bancos en sus aceras, hasta llegar a los 113 en 2009.
De esta manera se buscó que los turistas se puedan sentar a descansar o leer, y que de esta manera Buenos Aires sea un lugar en el que den ganas de quedarse. Se los ubicó de tal manera que desde cada uno se observa un inmueble histórico, antiguo, o llamativo.
Fueron diseñados por la arquitecta Diana Cabeza. Son bien sólidos para evitar entre otras cosas que sean dañados por alguna de las numerosas manifestaciones que por ella pasan. Son de 1,4 metro, de hormigón reforzado, superficie no porosa y color parecido al de las fachadas de la avenida.

DE LOS ITALIANOS

En obvia referencia a los italianos llegados como inmigrantes.

DE LOS INMIGRANTES

Refiere su nombre en homenaje a los millones de inmigrantes llegados a estas tierras a la cual tomaron como propia.

DE LOS INCAS

La Avenida de los Incas refiere a los aborígenes nativos del altiplano sudamericano. Habitantes nativos de nuestro continente.

DE LOS CONSTITUYENTES


Recibe su nombre en homenaje a los ciudadanos integrantes del Congreso General Constituyente que sancionó la Constitución de 1853.

DE LA RABIDA

Refiere su nombre al Monasterio de la Santa María de la Rábida, monasterio franciscano en el término municipal de Palos de la Frontera, en la provincia andaluza de Huelva (España).

LARRALDE Crisólogo


Crisólogo Larralde (Quilmes 1902; Buenos Aires, 23 de febrero de 1962), político argentino, perteneciente a la Unión Cívica Radical.
Crisólogo Larralde nació en un hogar obrero de Quilmes, provincia de Buenos Aires. Fue parte de una familia de seis hermanos que vivían con sus padres en una habitación de conventillo.
Su padre, era un obrero anarquista, que lo introdujo en la militancia sindical y libertaria.
Su madre era una trabajadora doméstica. Comenzó a trabajar a los 13 años en una imprenta.
De noche se interesaba por la lectura de libros relacionados con las luchas populares. Sus primeros trabajos fueron publicados en el periódico anarquista La Libertad de Avellaneda.
En 1916, cuando tenía 14 años, se afilió a la Unión Cívica Radical, movilizado por el impacto histórico del triunfo de Hipólito Yrigoyen. Por su origen de clase y su comprensión de la problemática de los trabajadores, Crisólogo Larralde se constituyó en el máximo exponente de la voz social del radicalismo, a partir de la década de 1930. Durante la llamada Década Infame fue elegido y asumió como concejal en Avellaneda. Posteriormente resultaría electo senador provincial en Buenos Aires, pero presentará renuncia indeclinable debido al fraude sistemático y generalizado que imponían los gobiernos de la Concordancia.
En 1943 fue uno de los fundadores de la corriente interna Revisionismo Bonaerense, presidida por Ricardo Balbín, e integrada por Oscar Alende y Moisés Lebensohn, entre otros, que constituyó uno de los primeros intentos en desalojar de la conducción de la UCR a la corriente conservadora unionista (alvearista).
En abril de 1945 fue uno de los firmantes de la Declaración de Avellaneda, que diera origen poco después al Movimiento de Integración y Renovación (MIR).
En 1962 Crisólogo Larralde era el candidato a gobernador de Buenos Aires por la UCRP.
El 23 de febrero, en ocasión de un acto de campaña en el distrito industrial de Berisso (Gran Buenos Aires), murió en la tribuna, en el momento en que pronunciaba su discurso.

CRAMER Gabriel

Rinde honor a Gabriel Cramer (31 de julio de 1704 - 4 de enero de 1752) que fue un matemático suizo nacido en Ginebra.
Mostró gran precocidad en matemática y ya a los 18 recibe su doctorado y a los 20 era profesor adjunto de matemática. Profesor de matemática de la Universidad de Ginebra durante el periodo 1724-27.
En 1750 ocupó la cátedra de filosofía en dicha universidad. En 1731 presentó ante la Academia de las Ciencias de París, una memoria sobre las múltiples causas de la inclinación de las órbitas de los planetas.
Editó las obras de Johann Bernoulli (1742) y de Jacques Bernoulli (1744) y el Comercium epistolarum de Leibniz.
Su obra fundamental fue la Introduction à l’analyse des courbes algébriques (1750), en la que se desarrolla la teoría de las curvas algebraicas según los principios newtonianos.

OBLIGADO Rafael Costanera

Recibe el nombre de Rafael Obligado (1851 - 1920), quien fuera un escritor argentino, fundador de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

CORRIENTES

El nombre de ésta avenida, rinde honor a la provincia argentina homónima.

ROCA Coronel José Segundo

José Segundo Roca nace en Tu­cumán en el año 1800, siendo hijo del capitán español don Pedro Roca.
Se incorpora al Ejército del Norte en calidad de simple cabo de la Compañía de Cazado­res Cívicos en su provincia natal, el mismo año en el que se declara la Independencia.
Pasa a Chile, incorporándose como “subteniente de banderas” al Regimiento II de Infantería, con el cual hace la campaña del Perú a órdenes de San Martín.
El coronel Roca describe en su trabajo “Relación histórica de la primera campaña del general Arenales a la Sierra del Perú en 1820”, las alternativas de estas acciones guerreras en las cuales participa, llevando a cabo arries­gadas misiones a las órdenes del entonces mayor Juan Lavalle, Es condecorado por su actuación en la batalla de Pasco, felicitado por el general Las Heras y, el 9 de julio de 1821, entra en Lima junto a San Martín.
Con el grado de capitán, a las órdenes del general Andrés de Santa Cruz, realiza la campaña a! Ecuador, encontrándose en la ba­talla de Pichincha, donde tuvo el honor de entregar el parte de la victoria al propio San Martín.
Ayudante d Santa Cruz, reali­za la campaña de puertos inter­medios, combate en la batalla de Zepita y a fines de 1823 es nom­brado edecán del general José de La Mar.
En junio del año siguien­te se encuentra en la batalla de Junín, y es condecorado nueva­mente
En la última fase de la campaña del Perú, el general Sucre lo comisiona para entregar al libertador Simón Bolívar el parte de la campaña. Por su grave en­fermedad, no participa en la batalla de Ayacucho.

DIAZ Coronel


Si bien la resolución que nombró esta avenida no menciona a quién se refiere — y a la fecha de la imposición del nombre, había habido ya más de diez coroneles de apellido Díaz en la Argentina — generalmente se supone que recibe su nombre de Pedro José Díaz, militar que perteneció al Ejército de los Andes y participó en la guerra del Brasil.
Posteriormente participó en las guerras civiles argentinas, generalmente del lado del partido unitario, aunque combatió en la batalla de Caseros en las filas de Juan Manuel de Rosas.

CORDOBA


La Avenida Córdoba es una importante arteria de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Su nombre rinde homenaje a la provincia argentina de Córdoba.

CONGRESO


La Avenida Congreso es una de las principales avenidas de 5 barrios de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina (ver detalles en la tabla principal para saber los barrios atravesados por la avenida.
Su nombre, homenajea al Congreso de Tucumán celebrado el 9 de julio de 1816.

PY Comodoro Luis


Lleva este nombre en homenaje al Comodoro Luis Py, de origen español, que en 1843 llegó al Río de la Plata y de inmediato ingresó a la Escuadra Argentina.
Entre 1871 y 1872 fue comandante militar de la isla Martín García.
La historia lo recuerda especialmente porque en 1878 comandó la expedición que el Presidente Nicolás Avellaneda mandó hasta el Cañadón de los Misioneros en la Provincia de Santa Cruz, donde izó la bandera argentina el 1° de diciembre, como reafirmación de la soberanía nacional sobre aguas patagónicas, que se veía amenazada por la presencia de buques extranjeros.
Formó parte de esta expedición la Corbeta Uruguay, que en la actualidad se encuentra en exposición en la ciudad de Buenos Aires en Puerto Madero.

RIVADAVIA Comodoro Martin


Martín Rivadavia fue un marino argentino. Nació en Buenos Aires el 22 de mayo de 1852. Nieto de Bernardino Rivadavia. Fue ascendido a comodoro el 18 de octubre de 1896. En 1900 se sancionó la ley 3948 sobre conscripción obligatoria en la Armada Nacional Argentina. Se la denomina Ley Rivadavia por cuanto la misma fue debida a su iniciativa. Falleció en su misma tierra natal el 14 de febrero de 1901. La ciudad de Comodoro Rivadavia lleva ese nombre en su honor.

COLOMBIA

Refiere a nuestro hermano país sudamericano.

CHORROARIN


Luis José de Chorroarín (Buenos Aires, 1757 – íd., 1823), sacerdote y educador argentino, destacado participante en la Revolución de Mayo y en los primeros gobiernos independientes de ese país.
Hizo sus primeras letras en la escuela de los padres dominicos, y estudió luego en el Real Colegio de San Carlos. Se doctoró en filosofía en la Universidad de Córdoba.
Se ordenó sacerdote en 1782 y se hizo fraile dominico.
Desde 1783 dictó clases de filosofía y lógica en el Colegio de San Carlos, y fueron sus alumnos casi todos los jóvenes de la clase alta porteña que formaron la generación de Mayo.
Fue el "maestro de la generación de Mayo". En 1786 fue nombrado rector del Colegio, reemplazando al canónigo Juan Baltasar Maciel. Pero no fue recordado con cariño, porque era extremadamente duro con sus alumnos, a los que ni siquiera dejaba ir a sus casas durante las vacaciones.
Participó en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 y se pronunció por la deposición del virrey.
Presentó un programa político para la Primera Junta, que tuvo una influencia notable, aunque menor que el famoso plan secreto de operaciones de Mariano Moreno.
Fue de los más entusiastas apoyos el mismo 25 de mayo, en que convocó a la gente por las calles a apoyar a la Primera Junta.
En 1812 inauguró la biblioteca de la ciudad, a la que contribuyó con libros propios, algunos pertenecientes al Colegio y muchos del que había sido su anterior rector.
Colaboró con uno de los primeros periódicos, el Telégrafo Mercantil. Sería presidente de esa biblioteca en 1820, y su empuje le permitió extenderse notablemente, y servir de base a las instituciones culturales de esa década.
Fue también presidente de la Junta Conservadora de la Libertad de Imprenta, que en realidad era un órgano de censura. Formó parte de una comisión, encargada de preparar las reuniones de la Asamblea del Año XIII. Junto con Pedro José Agrelo e Hipólito Vieytes, redactó un proyecto de constitución, del que no se conoce su texto —, la Asamblea Constituyente no sancionó ninguna constitución. Poco antes de la disolución del cuerpo, fue elegido miembro del mismo, representando a la Banda Oriental, aunque en realidad nombrado en Buenos Aires.
Presentó un proyecto de fundación de la Facultad de Medicina para la futura Universidad, que incluía un detallado plan de estudios.
Tras colaborar con el Congreso de Tucumán proponiendo reformas al Estatuto Provisional, que hacía las veces de constitución, fue elegido representante por Buenos Aires al mismo Congreso, cuando ya estaba instalado en la capital. Fue su presidente por un mes en 1819, cuando estaba por sancionarse la constitución unitaria de ese año.
Propuso y logró la oficialización de la Bandera nacional creada hacía ya años por Belgrano.
Sostenía que la autoridad de la Iglesia en el campo político estaba limitada a los casos en los que tuviera una competencia política, o en que el eclesiástico que emitiera opinión fuera versado en esa materia; por consiguiente, rechazaba la autoridad política de los simples magistrados eclesiásticos movidos por intereses personales o sectoriales.
Disuelto el Congreso, renunció a sus cargos públicos, incluidos el rectorado del Colegio y la presidencia de la Biblioteca. Se dedicó a sostener el convento de los dominicos, amenazado por la obsesión del ministro Bernardino Rivadavia por disolver los conventos.
Murió en julio de 1823 en Buenos Aires.

CHILE

Recibe su nombre por la hermana nación trasandina.

CHICLANA


Abogado, militar, y jurisconsulto argentino, (Buenos Aires, 9 de junio de 1761 - íd., † 17 de septiembre de 1826).
Estudió en el Colegio de San Carlos.
En 1783 se graduó de abogado en la Universidad de Chile.
Volvió a Buenos Aires y en 1791 pasó a ser secretario del alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires.
Durante las Invasiones inglesas participó como capitán del Regimiento de Patricios. En 1810, participó en el planeamiento de la Revolución de Mayo siendo asesor legal del Cabildo.
Formó parte del grupo moderado que quería que el cabildo asumiera el gobierno hasta poder restituírselo a la Corona española; es decir, el 22 de mayo de 1810 votó por el cese del Virrey.
La Primera Junta lo nombró auditor del Ejército Auxiliar del Perú y le otorgó el grado de coronel.
En agosto de 1810 fue nombrado gobernador intendente de Salta, jurisdicción que entonces abarcaba también Jujuy.
En noviembre de 1810 recibió órdenes de Buenos Aires de dejar ese cargo para ocupar el de gobernador de Potosí. Dispuso que Salta nombrara su diputado ante el gobierno de las Provincias Unidas, cargo en el que fue elegido el doctor Francisco de Gurruchaga.
Al volver a Buenos Aires, integró el Primer Triunvirato, junto a Juan José Paso y Manuel de Sarratea en 1811.
Ejerció como triunviro hasta el 8 de octubre de 1812, en que fue derrocado.
En noviembre de 1812 volvió a ser nombrado gobernador intendente de Salta, donde trabajó en favor de Manuel Belgrano.
Ocupó ese cargo hasta el 26 de octubre de 1813, en que lo sucedió Francisco Fernández de la Cruz. Entre 1814 y 1816 estuvo a cargo de la provisión de víveres del Ejército Auxiliar del Perú; ese último año regresó a Buenos Aires.
En 1817 se opuso al director supremo Juan Martín de Pueyrredón, lo que motivó que fuera desterrado exiliándose en Baltimore, Estados Unidos. Pudo regresar a la Argentina en 1818, pero fue desterrado a Mendoza.
Sin embargo, debido a que estaba muy enfermo no llegó a dicha provincia. En 1819, repuesto en su cargo de coronel, cumplió la que fue su última misión: negociar la paz con los indios ranqueles con los que firmó un tratado.
En 1822 se retiró del ejército.
Murió en Buenos Aires en septiembre de 1826. Sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

CASTAÑARES

Refiere a la Finca Castañares.
Allí acampo el general Manuel Belgrano la víspera del 20 de febrero, y desde ese sitio obligó a las tropas españolas que ocupaban la ciudad a presentar combate, derrotando al general Pío Tristán en la "Batalla de Salta".

3 DE FEBRERO

Se da nombre a esta calle, en conmemoración a la fecha de la batalla de Caseros.
La batalla de Caseros tuvo lugar el 3 de febrero de 1852, el ejército de la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas, Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina fue derrotado por el Ejército Grande, compuesto por fuerzas del Brasil, el Uruguay y las provincias de Entre Ríos y Corrientes, liderado por el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, quien se había sublevado contra Rosas el 1º de mayo de 1851 en que lanzó el llamado Pronunciamiento de Urquiza.
La batalla culminó con la victoria del Ejército Grande y la derrota de Rosas, que deja de dicha forma el gobierno de la provincia de Buenos Aires.

CASEROS

La batalla de Caseros tuvo lugar el 3 de febrero de 1852, el ejército de la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas, Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina fue derrotado por el Ejército Grande, compuesto por fuerzas del Brasil, el Uruguay y las provincias de Entre Ríos y Corrientes, liderado por el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, quien se había sublevado contra Rosas el 1º de mayo de 1851 en que lanzó el llamado Pronunciamiento de Urquiza.
La batalla culminó con la victoria del Ejército Grande y la derrota de Rosas, que deja de dicha forma el gobierno de la provincia de Buenos Aires.

CASARES Carlos


Destacado hombre público y gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1875 y 1878.

CARABOBO

La Batalla de Carabobo fue una victoria militar de los independentistas venezolanos dirigidos por el criollo, Simón Bolívar sobre las tropas del Reino de España dirigidas por el mariscal español Miguel de la Torre, ocurrido el 24 de junio de 1821 en la Sabana de Carabobo.
La batalla se saldó como una decisiva victoria de la Gran Colombia que resultó crucial para la captura de Caracas y el resto del territorio que aun permanecía en poder de los reales, hecho que se logrará de manera definitiva en 1823 con la Batalla naval del Lago de Maracaibo y la toma del Castillo San Felipe de Puerto Cabello.
La suspensión de la lucha permitió a Bolívar reorganizar el ejército y la administración. El 28 de enero de 1821 la provincia de Maracaibo se proclamó anexa a la República de Colombia (Gran Colombia). Bolívar decidió reunir el ejército de Apure y las divisiones de la guardia Patriota en Mijagual, a objeto de reanudar las hostilidades.

DEL CORRO Miguel


Miguel Calixto del Corro, sacerdote y político argentino.
Nacido en Córdoba (Argentina) el 14 de octubre de 1775 y fallecido en la misma ciudad el 16 de setiembre de 1841.

CALLAO Avenida

El Combate del Callao, también llamado Combate del 2 de mayo, fue un enfrentamiento ocurrido durante la Guerra Hispano-Sudamericana, conocida en España como Guerra del Pacífico, que tuvo lugar el 2 de mayo de 1866 en las costas del puerto del Callao en el Perú, entre una escuadra de la Armada Española, a cuyo mando se encontraba el almirante Casto Méndez Núñez, y las defensas del Callao bajo el mando del entonces Jefe Supremo de la República del Perú, Mariano Ignacio Prado.

CABILDO Avenida

La Avenida Cabildo es una de las principales avenidas de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, considerada como uno de los principales centros de compra y paseo de la ciudad, especialmente del barrio de Belgrano.
Su nombre, homenajea a la antigua institución llamada Cabildo reemplazada luego por la municipalidad y luego por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

BRASIL

En honor a nuestro hermano país sudamericano.

BOYACA

La Batalla de Boyacá fue la batalla decisiva que garantizaría el éxito de la Campaña Libertadora de Nueva Granada y una de las batallas más importantes de la guerra de independencia de América del Sur.
La "Batalla de Boyacá" fue la culminación de 77 días de la campaña iniciada por Simón Bolívar para liberar el Virreinato de Nueva Granada.
Tras el aplazamiento de la guerra en Venezuela por la época de lluvias Bolívar salió de Angostura, entonces capital de la República de Venezuela, hacia los llanos de Apure y después a los de Casanare sumando a sus dos divisiones la del general Santander y después invadió el territorio de la antigua provincia de Tunja. Barreiro tras ser vencido en Pantano de Vargas intentaba llegar a Bogotá y unir fuerzas con el virrey Juan de Sámano por la vía de Boyacá.
La Batalla tuvo lugar el sábado 7 de agosto de 1819.

BOEDO, Avenida

La Avenida Boedo lleva su nombre en honor al Dr. Mariano Joaquín Boedo desde el año 1882. El Dr. Boedo fue un brillante abogado salteño que nació en el año 1782 y fue diputado de su provincia.
Dedicó su vida a la causa de la Independencia y fue signatario del Acta de la Independencia Nacional. Por su desempeño se lo nombró Vicepresidente del Congreso de Tucumán. En el año 1817 se lo elige como presidente de la Ciudad de Buenos Aires y fallece dos años más tarde, con tan sólo 37 años.

ROLDAN, Belisario


Escritor y abogado argentino, ocupó diversos cargos públicos, como el de Diputado Nacional, el de Ministro de la Intervención Federal de la provincia de Tucumán, etc.
Fue brillante orador y colaborador en distintas publicaciones literarias de la época. Se destaca como autor afiliado al decadentismo literario, preocupado ante todo por el colorido y la musicalidad de sus escritos, y entre cuyas obras sobresalen: Cuentos de amargura; los volúmenes de poesías La senda encantada; Letanías de la tarde; Bajo la toca de lino; las piezas teatrales Luz de hoguera; El mozo de suerte; La niña a la moda; El rosal de las ruinas y El puñal de los troveros.

BELGRANO Avenida


Avenida Belgrano es una importante arteria vial de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Corre en sentido este-oeste, al igual que sus paralelas, Avenida de Mayo, Independencia, Rivadavia y Corrientes; atravesando los barrios de Monserrat, Balvanera y Almagro.
Toma el nombre de Manuel Belgrano, patriota argentino del siglo XIX, creador de la bandera nacional. Sus nombres anteriores fueron: Santo Domingo (desde 1774), Pirán (1807), Belgrano (1822), Belgrano; al este y Monserrat al oeste (1845), y definitivamente el nombre actual desde 1862.
Nace en la Avenida Ingeniero Huergo, entre el Dique 2 y el Dique 3 de Puerto Madero.
A metros de esta avenida, se encuentran el actual edificio de la Aduana, y frente a ella, la Plaza Agustín Pedro Justo.
A poco de esto, en la esquina con la Avenida Paseo Colón, se encuentra el Teatro Colonial, con entrada sobre la Avenida Colón.
Al 350, entre el pasaje 5 de Julio y la calle Defensa, puede apreciarse el Convento de Santo Domingo, en el atrio de la misma se encuentra la tumba del General Belgrano.
En el cruce con la calle Perú, al 691 de la avenida, se encuentra el llamativo Edificio Otto Wulf, elaborada obra del art nouveau.
En la intersección con Diagonal Sur se encuentran las bocas de entrada a la estación Belgrano del Subte de Buenos Aires, y dos cuadras más adelante se encuentra la estación Moreno en el cruce con la Avenida 9 de Julio. A poco de pasar la avenida mencionada se encuentra sobre la Avenida Belgrano, en la manzana entre Virrey Cevallos y Presidente Luis Sáenz Peña, el Departamento Central de la Policía.
Luego de la Avenida Entre Ríos, entra al barrio de Balvanera, donde se encuentra el Hospital Español en su mano derecha.
Al llegar a la calle Pasco, se puede apreciar la Basílica de Santa Rosa de Lima.
En la esquina con la Avenida Boedo hay una pequeña plazoleta, dos cuadras después (en Castro Barros) dejará de ser Avenida y pasará a ser calle.
Termina su recorrido en la Calle Muñíz, a 100 metros de la Avenida Rivadavia, en el barrio de Almagro.

AVELLANEDA Avenida


Recibe el nombre de Nicolás Avellaneda quien fuera presidente de la Nación entre 1874 y 1880.

La avenida recorre los barrios de Caballito, Flores, Floresta y Vélez Sársfield. Corre de este a oeste, siendo paralela a las avenidas Rivadavia y Gaona.
El centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires se encuentra sobre esta arteria, corresponde a la finca ubicada en la Avenida Avellaneda 1.023 (Parcela 4, Manzana 9, Sección 45, Circunscripción 7).
La zona de esta avenida en Caballito Central (al 1000), es una zona con numerosos cortes de luz.

ASTURIAS

Rinde homenaje al Principado de Asturias (en asturiano Principáu d'Asturies) es una comunidad autónoma uniprovincial de España. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título de Príncipe de Asturias. Su capital es la ciudad de Oviedo, siendo Gijón su ciudad más poblada.

ASAMBLEA


Debe su nombre a la Asamblea del Año XIII que gobernó el país en la segunda década del Siglo XIX.
Se extiende en dirección Este-Oeste, comenzando su numeración en el límite entre los barrios de Parque Chacabuco y Boedo, en la intersección con Avenida La Plata, que de allí hacia el centro de la ciudad, su continuación es la Av. Pavón; y finalizando la misma en la Avenida Varela frente al Hospital Piñero.

ARGENTINA

Rinde honor a la República Argentina. Obvio...

ANTARTIDA ARGENTINA

La Avenida Antártida Argentina es una de las arterias del barrio de Retiro, en la Ciudad de Buenos Aires. Por allí suelen pasar líneas de colectivos y micros de larga distancia. Nace en la calle Cecilia Grierson (que es la continuación de Avenida Córdoba), y termina en la intersección con la Avenida Presidente Ramón S. Castillo.
Su nombre rinde homenaje al Sector Antártico Argentino.

GALLARDO, Angel


(Buenos Aires, 19 de noviembre de 1867 - íd., 13 de mayo de 1934) fue un doctor en Ciencias Naturales y político argentino, que estuvo a cargo de la Presidencia del Consejo Nacional de Educación, del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires.
Ángel Gallardo desarrolló una obra de alto nivel teórico en el ámbito de las ciencias naturales, ocupándose de los problemas de la herencia biológica y de la división celular.
Diplomado en Ingeniería Civil, se dedicó a las Ciencias Naturales, fue Presidente del Consejo Nacional de Educación durante el gobierno de Hipólito Irigoyen y Ministro de Relaciones Exteriores entre 1922 y 1928. Publicó una tesis sobre la división celular por una acción bipolar, comparable a la electricidad o el magnetismo, fue presentada en la Sorbona de París en 1912 y se transformó en la explicación científica considerada más probable durante muchos años.
Gallardo se doctoró en Ciencias Naturales, en 1901, y en 1912 a la muerte de Florentino Ameghino, fue nombrado Director del Museo Nacional de Historia Natural. Fue un entusiasta impulsor de las ciencias naturales, mejorando las secciones de Botánica y Paleontología, realizó expediciones de estudio en busca de fósiles humanos y luchó con enorme voluntad por un nuevo edificio, debido a la importancia de las colecciones del museo.
En 1934 después de su muerte el Museo Nacional de Historia Natural ocupará un amplio edificio en el Parque Centenario situado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Experto entomólogo, trabajó sobre las hormigas, publicó Las hormigas de la República Argentina, obra muy significativa. Enseñó Botánica e Historia Natural en el Colegio Nacional y Zoología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, donde fue Rector en 1932. Además ocupó los cargos de Presidente de la Sociedad Científica Argentina y de la Academia Nacional de Ciencias.
Gallardo fue, además, un político. Cuando estuvo a cargo del Consejo Nacional de Educación, de 1916 a 1921, duplicó el número de escuelas nacionales en el país.
En 1921 fue Embajador en Italia y, un año después, fue Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Marcelo T. de Alvear. Gallardo fue un declarado anticomunista.
También se encargó de hacer explícita, en el libro Memorias para mis hijos y mis nietos, su admiración por el dictador italiano Benito Mussolini, a quien conoció cuando este recién llegaba al poder.

En la foto, junto a Albert Einstein en una conferencia conjunta disctada en el Colegio Nacional Buenos Aires.

ALCORTA, Amancio


(Buenos Aires, 27 de marzo de 1842 - íd., 5 de mayo de 1902), fue un político argentino.
Graduado de Doctor en jurisprudencia en 1867 de la Universidad de Buenos Aires, Alcorta fue diputado, juez, fiscal de estado, ministro de hacienda, ministro de gobierno de Buenos Aires, y director del Banco de la Provincia.
En 1872 ocupó la dirección del Colegio Nacional Buenos Aires, además del Banco Nacional y fue ministro del interior y de instrucción pública.
En 1878 dictó un Tratado de Derecho Internacional Público.
Se desempeñó en la cátedra de la facultad de derecho y ciencias sociales, publicando en 1886 su curso de Derecho Internacional Privado.
Fue profesor de la facultad de derecho durante 28 años, ocupó los cargos de decano y académico.
Fue Ministro de relaciones exteriores en la presidencia de Juárez Celman, Luis Sáenz Peña, Uriburu y Roca.
Ocupó el cargo de canciller durante 2 años, y junto con demás ministros acreditados en Santiago, estableció la soberanía argentina sobre vastas zonas de territorio que Chile reclamaba.

ALVEAR, Marcelo Torcuato de


(4 de octubre de 1868-1942), fue un político y presidente argentino, líder de la facción antipersonalista de la Unión Cívica Radical, en oposición a la figura carismática de Hipólito Yrigoyen.
Pertenecía a la saga de los Alvear: nieto del general Carlos María de Alvear e hijo del primer
intendente de Buenos Aires, Torcuato de Alvear y de Doña Elvira Pacheco y Reinoso (hija del general Ángel Pacheco), Marcelo T. de Alvear perteneció a la aristocracia porteña y nunca trató de disimularlo, hecho que lo diferenció del carácter popular de Yrigoyen.
Estaba casado con la diva cantante de ópera Regina Pacini (con quien no tuvo hijos), que tuvo un destacado papel cultural durante su presidencia.
La presidencia: Tras el primer gobierno radical, de Hipólito Yrigoyen, se planteaba el problema de la sucesión presidencial. Ante las disputas en el seno del partido, Yrigoyen resuelve darle su apoyo a De Alvear, en ese momento embajador en Francia.
De Alvear pertenecía a la facción menos reaccionaria de la UCR, de origen social patricio y terrateniente, y con pocos vínculos con la base popular del partido.
Con el decisivo apoyo de Yrigoyen, a pesar de tener marcadas diferencias ideológicas y de estilo, De Alvear triunfa sobre los conservadores en las elecciones y accede a la presidencia
La economía argentina alcanza durante su gobierno la situación más próspera que jamás haya tenido en su historia, debido principalmente a un favorable frente externo, con la reactivación posterior a la Primera Guerra Mundial.